El número de la Bestia
En nuestra cultura, está comúnmente aceptado que el Número de la Bestia, esa marca que el diablo imprimirá a todas las criaturas para someterlas, es el 666. Sin embargo, hay estudiosos que dicen que, en realidad, el número de la Bestia es el 616.
Sin embargo, si estudiamos un poco el mundo en qué vivimos y algunos hechos que han tenido lugar en él, podemos ver que esos dos números no son más que partes del número de la Bestia real: el 1.666
Para empezar, dos datos físicos sobre nuestro querido planeta Tierra:
- Su circunferencia (media, porque no es una esfera perfecta) es de 40.000 KM
- El movimiento de rotación alrededor del sol tarda 24 horas en dar una vuelta completa.
Si dividimos la circunferencia por el tiempo que tarde en dar una vuelta completa, vemos que la Tierra rota a una velocidad constante de, aproximadamente… 1.666 KM/hora. ¿Casualidad?
Si miramos la historia, vemos que ni el 666 ni el 616 fueron años especialmente remarcables.
Sin embargo, si miramos qué paso el 1666, vemos dos hechos que nos llaman la atención de entrada:
- El Gran Incendio de Londres, en el que sucumbió casi toda la ciudad
- La publicación de “La Chymie charitable et facile en favour des dames”, de Marie Meurdrac, un libro en el que se dan, entre otras, la receta química para la destilación de sangre humana.
Cabe destacar,además, que en el Gran Incendio de Londres se destruyó por completo el principal edificio religioso de la ciudad: La Catedral de San Pablo.
Sin embargo, esos no fueron los dos únicos hechos remarcables de ese año funesto.
Además, ese mismo año, un incendio arrasó completamente la ciudad de Pitea, en Suecia; también fue el año en que Shabtai Tzvi declaró ser el nuevo Mesías, y fue condenado por las autoridades religiosas por ello; y, aunque parezca irrelevante, en este año se fundaron la Universidad de Lund, en Suecia, y la Academia de las Ciencias, en París.
La Academia de las Ciencias francesa fue la primera institución que adoptó el sistema métrico decimal, el sistema que permite hacer el cálculo con el que iniciábamos el post, los 1.666 KM/hora.
Pero eso no es lo inquietante, lo inquietante es que fue precisamente esa academia la que definió un metro como la diezmillonésima parte de la distancia que separa el polo de la línea del ecuador terrestre. Es decir, que si no fuera por esa academia, fundada en 1666, usaríamos un sistema métrico distinto y, por lo tanto, la velocidad de la tierra no se expresaría con la cifra 1.666.
Otra vez os lo pregunto: ¿casualidad?

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El-numero-de-la-Bestia : Sysmaya - 18/09/2009 a las 07:34 |
Interesante, pueden ser casualidades, o puede que no. ¿Qué más datos tienes al respecto?
Daemonicus Imprimatur - 18/09/2009 a las 19:36 |
Pues de momento no tengo más datos, lo único que he visto es que los números romanos, ordenados de mayor a menor (la única manera de ordenarlos, por cierto) también dan 1.666: MDCLXVI
De todos modos, seguro que hay más información al respecto, sólo tengo que encontrarla.
kyoshunkage - 19/09/2009 a las 22:38 |